Museo
Del latín musēum, un museo es un lugar donde se guardan y
exhiben colecciones de objetos de interés artístico, cultural, científico,
histórico, etc. Suelen ser gestionados por instituciones sin ánimo de lucro que
intentan difundir los conocimientos humanos.
Funciones de los museos:
Los museos
son instituciones publicas al servicio de sus visitantes, dentro de sus
funciones básicas sé encuentra.
Museología:
Ciencia que estudia los museos, la historia y sus antecedentes, el papel que
juegan en la sociedad, los sistemas de investigación, de conservación, de
educación y de organización del museo y las relaciones entre entorno físico y
la tipología.
Investigación:
Actividad principal de un museo, que lo constituye como un museo vivo de
acuerdo a su temática de exhibición.
Registro:
Disciplina básica para el registro y catalogación de la colección, que a través
de un sistema de documentación organizado lograra los beneficios de la
colección.
Conservación:
Disciplina que estará a cargo del cuidado y buen manejo de la colección del
museo. Atenderá él depósito o almacén y las medidas preventivas para la
colección.
Museografía:
Conjunto de técnicas y practicas que se encargara del diseño y montaje de
exposiciones para exhibir los objetos de la colección del museo. Atenderá
problemas de circulación, iluminación natural y artificial y ubicación de
objetos.
Educación:
Función que se caracteriza las técnicas pedagógicas y de la comunicación con el
público, encargado de elaborar material informativo para hacer más
comprensibles las exposiciones y proyectar actividades educativas para lograr
el mejor aprovechamiento del museo.
Historia
En su
origen, un museo era un templo de musas, un lugar sagrado que ellas
frecuentaban, y no hay que olvidar que, en su origen, las musas eran las diosas
de la memoria. Más tarde, en Alejandría durante la época de la dinastía
Ptolemaica, Ptolomeo I,3 levantó un museo dedicado al desarrollo de todas las
ciencias y servía además para las tertulias de los literatos y sabios que
vivían allí, bajo el patrocinio del Estado. En aquel museo se fue formando poco
a poco una importante biblioteca: la Biblioteca de Alejandría.
Los
escritores latinos señalan la existencia de un significado adicional de
"museo". Todo parece indicar que así llamaban en la antigüedad romana
a unas grutas con unas características especiales, y que, situadas dentro de
las villas, sus propietarios las utilizaban para retirarse a meditar.
Las primeras
colecciones del arte las encontramos en los peristilos de los templos antiguos.
Delfos, la ciudad de los oráculos, se gloriaba de poseer un tesoro de esta
especie repartido en tantas salas como diversos pueblos había: el templo de
Juno en Samos y la Acrópolis de Atenas estaban llenos de obras maestras del
arte. Los sucesores de Alejandro Magno se esforzaron en reunir esculturas de
todas clases. Con ellas hacían más ostentosas sus marchas de triunfo y además
las empleaban en el embellecimiento de sus capitales: el arte, en estas
ocasiones, daba vida y movimiento al cuadro.

Roma siguió
este ejemplo. Las imágenes de los dioses de los pueblos vencidos formaron parte
del cortejo del vencedor y vinieron en el mismo lugar que los prisioneros.
Entre los emperadores romanos, Nerón hizo venir de Delfos 500 estatuas para
adornar su palacio imperial y aumentar el lujo y la pompa del mismo. Todo esto,
sin embargo, no formaba aún lo que llamamos hoy un museo. Los edificios
públicos y los palacios estaban adornados con mucho gusto. El arte se mezclaba
allí con la naturaleza viva.
Al principio
del siglo XV, Roma solo poseía cinco estatuas antiguas de mármol y una de
bronce. Bien pronto se abrió en Florencia una nueva era para las artes. En el
siglo de los Médici les dio un impulso poderoso. Cosme I de Médici se dedicó a
reunir antigüedades y echó así los cimientos del célebre museo de Florencia.
Luego, otros príncipes se disputaron la gloria de conquistar un nombre
protegiéndolas. Un Médici fue también, a saber el papa León X, cuya villa sobre
el monte Pincio fue el punto central en que se depositaron esas obras maestras
que se encontraban.
Varias
familias nobles de Roma y de Italia participaron de esta inclinación: se
emprendieron con algunas excavaciones y se continuaron con perseverancia. Estas
colecciones empezaron a formarse al mismo tiempo que las de medallas. La
familia de Este fue la primera que formó un gabinete de piedras grabadas: las
inscripciones que en ellas se leían oscilaron hasta el más alto punto el
interés y la curiosidad. La civilización que entonces renacía necesitaba para
enlazarse con la civilización antigua y descansar así sobre una base de todas
las máximas que la antigüedad había dejado escritas. El gusto por las medallas
y las piedras grabadas trajo bien pronto en pos de sí el de las estatuas:
estas, sin embargo, permanecieron largo tiempo donde podían servir de adorno en
las bibliotecas, en los salones de los palacios de los príncipes y gustaba aún
el verlas en parajes abiertos. Bajo este punto de vista, la disposición de las
antigüedad de la ciudad era admirable: desgraciadamente, cuando
volvieron a Italia las preciosidades que se le habían arrancado, no pudo
reclamar sus despojos, porque Francia las había comprado.

El Museo
Ashmolean de Arte y Arqueología, situado en Oxford, abrió sus puertas en 1683,
cuando la universidad de dicha ciudad decidió mostrar al público la colección
que Elias Ashmole le había legado cuatro años antes. El edificio destinado a
alojarla, se convirtió así en el primer lugar de exposición abierto al público
de forma permanente. Durante el siguiente siglo fueron inaugurados el Museo
Británico en Londres y el Louvre en París.
Luego de la
Primera Guerra Mundial (1918) surgió la Oficina Internacional de Museos, la
cuál estructuró los criterios museo gráficos cuyos programas y soluciones
técnicas son vigentes hoy en día. En 1945 surge el Consejo Internacional de
Museos (ICOM, por sus siglas en inglés) y en 1948 aparece la publicación
periódica Museum mediante la cual se difunden hasta hoy en día las actividades
de los museos en el mundo.
Fuentes de información: